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viernes, 1 de junio de 2018

La memoria y la pasión de Elsa Dorfman

En "The B-Side", Errol Morris habla de las memorias y de la relación de amor entre la retratista Elsa Dorfman y la fotografía instantánea

Elsa Dorfman, Autorretrato

En la década de 1980, Elsa Dorfman estampaba portadas de revistas y daba entrevistas hablando de su gran pasión: la cámara Polaroid que producía instantáneas de 20 pulgadas de ancho y 20 de alto, con colores saturados y óptima definición. Las fotos de Elsa retrataban personalidades, como los poetas Allen Ginsberg y Robert Creeley, y también anónimos. Había además en su trabajo muchos autorretratos, en los que la divertida Elsa aparecía casi siempre sosteniendo de manera confiada los cables del disparador de la cámara. El documental "The B-Side: Elsa Dorfman's Portrait Photography" (El Lado B: La fotografía de Elsa Dorfman), del director Errol Morris, rescata la historia de esa artista a veces desconocida del público en general, trabajo relevante en el campo de la fotografía analógica e instantánea.

Para ella, la pasión por la fotografía vino tarde. Ya tenía 28 años cuando un colega le dio una cámara Hasselblad, con la que pasó a fotografiar amigos y algunas celebridades. Con el tiempo, ella consiguió montar su propio estudio y pasó a trabajar con la Polaroid 50,8 X 61 centímetros, una de las únicas cinco producidas por la empresa de foto instantánea.

El trabajo de Elsa es, como ella misma describe en el documental, solar. ¡Amigos o familias desconocidas compuestas por parejas, hijos, nietos y sus cachorros se colocan delante de un fondo neutro, echan la mejor sonrisa y zás! - Elsa y su compañera gigante hacen la foto. Con su obra, la artista quiere alcanzar la superficie de esas personas, no su alma. Y quiere una superficie alegre. "La vida ya es tan difícil, no necesita caminar por ahí con una fotografía de eso", afirma la artista.

Iluminada también es la propia Elsa. Y eso queda claro en la entrevista de tono intimista que Errol Morris consigue hacer con la amiga. Él es un aclamado cineasta norteamericano que ya fue considerado uno de los cuarenta mejores directores del mundo por The Guardian. En su lista de trabajos, se destacan el prestigioso documental bajo la Niebla de la Guerra (2003) y el Procedimiento Operativo Estándar (2008).

Elsa Dorfman habla sobre los padres, el esposo, el hijo, y personalidades como Bob Dylan y el gran amigo y poeta Ginsberg mientras muestra las decenas de polaroids que tienen archivadas en casa y que son el lado b de su producción - ya que las personas que la contrataban solían escoger una foto del par de imágenes que la artista producía y dejaban atrás la fotografía que consideraban menos elogiosa. El lado B de la obra es, para la artista, aquel que casi siempre produjo los mejores resultados.

Al hablar de la muerte de Allen Ginsberg mientras observa una imagen del poeta, la fotógrafa revela lo que puede ser su mayor percepción sobre ese arte: "Tal vez sea así que las fotografías alcancen su significado definitivo, cuando la persona fotografiada muere".

Con el declive de la empresa Polaroid, Elsa llegó a anunciar en 2016 su jubilación. Pero, a lo que todo indica-basta una breve investigación en el sitio de la artista para percibirlo-, ella continúa consiguiendo los recursos para trabajar y sigue resistiendo con su pasión por el analógico e instantáneo.

"The B-Side: Elsa Dorfman’s Portrait Photography" ayuda a preservar la memoria de esa fotógrafa que no sabemos hasta cuándo podrá resistir el paso del tiempo y el cambio de la tecnología.

Artículo publicado originalmente en el blog O Pequeno Disparo.

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